Proyecto socio-educativo

El Municipio de Anolaima se encuentra ubicado en la provincia del Tequendama, en el Departamento de Cundinamarca, a una hora y media de la ciudad de Bogotá. Es un municipio agrícola. Por su topografía, posee una diversidad de pisos térmicos que lo han llevado a constituirse en la capital frutera del país. Sin embargo, el municipio, según lo enuncia el Plan de Desarrollo de la actual administración, se encuentra relativamente aislado con respecto a las ciudades y poblaciones importantes del Departamento, por lo cual se presentan dificultades en la comercialización de los productos agrícolas.

En este contexto, la cadena de intermediarios entre los productores del campo y los consumidores en las ciudades conlleva que los campesinos reciban pocos ingresos por su trabajo, lo que se traduce en un nivel de vida bajo para la mayoría de los pobladores y en una economía poco dinámica y poco diversificada para el municipio. No existen propuestas de desarrollo local que aglutinen los esfuerzos de los pobladores en torno a unas metas comunes y que generen procesos de organización de los actores sociales.

Además del problema económico que comporta su aislamiento, el municipio se encuentra rezagado frente a las tendencias culturales, sociales y políticas que se vienen dando a nivel global. La educación de los niños, niñas y jóvenes es de baja calidad y se presentan problemas de cobertura en la zona rural. Así mismo, las escuelas tienen problemas de infraestructura que condicionan la calidad de las interacciones pedagógicas en el aula y de los aprendizajes de los estudiantes. Por esta razón, amén del factor económico, la posibilidad de ingreso a la universidad de los jóvenes que se encuentran a punto de terminar el bachillerato es inviable. Estos cuentan, casi exclusivamente con la posibilidad de trabajar en Bogotá y otras grandes ciudades, pues en el municipio no existen fuentes de empleo. De este modo, la población joven económicamente activa termina produciendo riqueza para la ciudad y no para el municipio. 

Finalmente, no existen para los niños, niñas y jóvenes instancias reconocidas para su participación en la vida pública del municipio. Así, los niños, niñas y jóvenes son actores invisibles en el municipio. Sus intereses y propuestas no son reconocidas por los adultos y no cuentan con espacios propios para su desarrollo personal y social, así como para la construcción de propuestas propias que incidan en el mejoramiento de sus condiciones de vida.  

Ante estos problemas, La Fraternidad Sacerdotal San Pedro, conjuntamente con la Fundación San Martín de Porres, han vislumbrado la posibilidad de desarrollar un proyecto para la implementación de un Centro Socio-Cultural en el municipio de Anolaima, el cual se desarrollaría desde una doble perspectiva. Por un lado, se trata de un proyecto educativo alternativo a los procesos escolares, que busca vincular los intereses de los niños, niñas y jóvenes a procesos de desarrollo local. Por otro lado, se busca que el proyecto tenga un componente de investigación que permita generar saber sobre el municipio, dado que hoy no existen investigaciones que permitan conocer con rigor las problemáticas sociales del municipio y sus posibles soluciones (ver propuesta).